2 REYES 2: 23, 24
Las escuelas de los profetas fundadas por Samuel y restablecidas por Elías continuaron con la acción de preparar jóvenes para la obra del Señor. Sin preparación la obra de reforma se vería impedida y Eliseo dedicó sus mejores esfuerzos para fortalecer esas escuelas.
Eliseo era un profeta de paz, proporcionaba vida y alegría a Israel. Cuando estaba comenzando esa importante misión y unos muchachos salieron de la ciudad de Betel para mofarse y ridiculizar su obra como mensajero del Señor.
La ascensión de Elías había sido un acontecimiento muy solemne, Dios se llevó a su fiel siervo sin permitir que muriera y los jóvenes de Betel habían oído la traslación de Elías, pero convirtieron esa ocasión en bullying, de acoso y hostigamiento con burlas y mofas, añadiendo la calvicie que padecía el profeta y de que también subiera y los dejara.
Los jóvenes estaban inspirados por Satanás para contrarrestar el efecto solemne del simbolismo de la traslación de Elías, representación de todos los vivos trasladados al cielo, sin tocar la muerte, cuando Jesús venga por segunda vez.
Satanás procuró derrotar planes y propósitos de Dios. Sí se hubiese pasado por alto la burla de esos muchachos, la obra se habría retrasado y la causa del mal habría triunfado. Las circunstancias demandaban una acción rápida y decidida por parte de Dios.
Aunque Eliseo era un hombre bondadoso no se mostró débil e indeciso, Eliseo por inspiración divina los maldijo. Y el castigo procedió de Dios y se necesitaba para refrenar la impiedad de burlarse de Dios y menospreciar a sus ministros. Saliendo dos osos despedazaron a 42 jóvenes.
✒️📕Si Eliseo hubiese pasado por alto las burlas, la turba habría continuado ridiculizándolo, y en un tiempo de grave peligro nacional podría haber contrarrestado su misión destinada a instruir y salvar. Este único caso de terrible severidad bastó para imponer respeto durante toda su vida. Durante cincuenta años entró y salió por la puerta de Betel, para recorrer la tierra de ciudad en ciudad y pasar por entre muchedumbres de jóvenes ociosos, rudos y disolutos; pero nadie se burló de él ni de sus cualidades como profeta del Altísimo. Profetas y Reyes, pág 177

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